septiembre 09, 2011

Diario de una Gira de Dylan por Enrique Bunbury


Diario de una gira de Dylan, por Bunbury




El músico de Zaragoza estuvo en todos los conciertos (cinco) que Bob dio en nuestro país en el verano de 2006. Y nos contó sus impresiones. Por Lino Portela

Diario de una gira de Dylan, por Bunbury


   
11 de julio de 2006. 83.000 personas ven a Dylan en la Playa de Zurriola, en San Sebastián. (Foto: Gonzalo Azumendi)




Pasan cinco minutos de las nueve de la noche y un excitado Enrique Bunbury exclama: “Ehhhhh, que ya empieza”.
Deja la barra y encara el escenario sobre el que, agazapado tras un teclado, aparece Bob Dylan, que afronta en Collado Villalba (Madrid), con el sol todavía de frente, el ecuador de su gira española. Nunca iguales, desgranamos los conciertos de Bob Dylan por España (en 2006) con la ayuda de Enrique Bunbury, que como buen dylanita siguió al músico de Duluth por las cinco ciudades en las que tocó. Diez camiones (incluido el autobús donde Dylan duerme), dos furgonetas y dos vehículos para el personal de la gira (que incluye cocineros propios) fue la intendencia de la mítica caravana que recorrió España .



- Día 1. Jueves, 6 de julio. Jardines de Cap Roig (Girona).
1.620 personas. 50 por ciento de aforo (3.000).

El más frío de sus conciertos españoles. “Dylan gana con el tiempo”, explica Bunbury días después. “Su actitud es tan escueta que nos exige mucho a los espectadores. Sobre todo, a la hora de averiguar las canciones [Dylan transforma en directo sus clásicos]”. Bob no se movió. “Es el concierto que menos me ha gustado”, sigue Bunbury: “Dylan estaba muy frío y el público era muy pijo”. La idea de que Bob actúe tras su piano despierta diferentes opiniones. Bunbury: “Es divertido. El piano es su nuevo juguete. Él no es teclista, pero cada vez está más suelto”.Joaquín Sabina, que no ha querido ver ningún concierto de Dylan, declara: “No quería verlo así. Es que hablamos de Dios. Y Dios no toca el puto piano”.




- Día 2. Viernes, 7 de julio. Jardines de Viveros, Valencia.
4.000 personas, 57% de aforo (7.000).

“Junto al de Valladolid y el de Madrid, ha sido el concierto más rockero”, recuerda Bunbury . Dylan está cómodo. “Y hasta se pegó unos bailes a lo Michael Jackson”, bromea Bunbury.


Día 3. Sábado, 8 de julio. Festival Viajazz, Villalba (Madrid).
9.220 personas. Casi lleno (10.000, de aforo).

Bunbury y Nacho Vegas hacen el primer y único intento de conocer a Dylan. “No quiso. Intentamos entrar a saludarle y hacernos una foto”, dice Bunbury. ¿Qué le hubieses dicho? “Nada. ‘Glupssss’, en todo caso”, responde. Entre el público también movía la cabeza el ex ministro de Justicia, Juan Fernando López-Aguilar, que habló con ROLLING STONE: “No sólo me encanta Dylan, sino que además sé tocar sus canciones con mi Fender Stratocaster del 69, que compré en 1981”, dice.

A continuación puedes ver un par de vídeos del concierto madrileño:



- Día 4. Domingo, 9 de julio. Valladolid.
4.000 personas. 57% del aforo (7.000).

Discreta asistencia al concierto. “Lo disfruté como un niño. No es por compararme, porque Dylan es mejor que cualquier mierda mía, pero a mí me ha pasado: cuando hay poco público es cuando más te creces. Eso le pasó a Bob. Fue un conciertazo”, explica Bunbury.

- Día 5. Martes, 11 de julio. Concierto por la Paz. Playa de la Zurriola, San Sebastián. 
83.000 personas. 80 por ciento de aforo (100.000).

“Fue el que menos me gustó, y creo que a Dylan le pasó lo mismo. No le gusta la politización de la música”, cuenta Bunbury. Dylan había pedido un informe sobre el concierto para asegurarse de que era un acto ciudadano y no político. Dani Macaco, que actuó tras Dylan, resume su experiencia: “Nos cruzamos un par de veces pero no hablamos. A mí se me hacen un poco cuesta arriba sus conciertos, pero estuvo muy bien y fue súper intenso”.   

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