junio 03, 2011

Hipnosis musical con Nacho Vegas


El gijonés visita por primera vez Guadalajara

Mil 700 espectadores rompen en júbilo en el espectáculo ofrecido en el Teatro Diana

GUADALAJARA, JALISCO (03/JUN/2011).- Una noche en la que el Teatro Diana de Guadalajara fue testigo de un atractivo ambiente musical, en el que las emociones humanas y aspiraciones poéticas del gijonés Nacho Vegas, que por primera vez visita la ciudad, se plasmaron en una miscelánea de admiraciones y reclamos al amor, a la oscuridad, a las desilusiones, a la desesperanza y a una sociedad en constante disturbio sentimental. Letras repletas de un agrio sentido del humor y evocaciones a algunos mitos y personajes literarios, en las que el compositor de 36 años de edad explora lo más recóndito del ser humano, sus conflictos, emociones, fragilidades y fijaciones.

Bajo un escenario que reflejaba una calle bohemia europea y pasadas las 20:30 horas, dramáticas pero consoladoras historias abrieron una velada de 13 interpretaciones ante aproximadamente mil 700 espectadores que a través de exclamaciones como ¡Nacho, Nacho! ¡Cásate conmigo! cimbraron con ovaciones y aplausos el primer tema Cuando te canses de mí, que dio entrada a próximos detonantes aclamados por la multitud como Reloj sin manecillas, Dry Martini Sa de su producción El Manifiesto desastre y una introspectiva pieza de reclamo al desamor titulada Hablando de Marlen, que terminó mediante una dolorosa exclamación: “Adiós norteña, olvídame”.



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Los sonidos eclécticos se agudizaron conforme pasaba la noche, ante fusiones de blues, postpunk y rock folclórico que temas como Perplejidad y Canción de palacio pudieron mezclar. Un público de pie notoriamente entregado fue complacido con aclamados aguijones amorosos como Va a empezar a llover y un Me he perdido que con singulares ritmos evoca a profundas inspiraciones por Tom Waits.


Taberneros aparentemente daría por cerrada la noche hasta que tres agrios y profundos poemas extras como Dylan, Michi Panero y Mercado de Sonora cerraron un concierto de casi dos horas, repleto de un estilo inconfundible proveniente de un artista obsesionado por el amor y sus discrepancias.


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