mayo 20, 2011

ENTREVISTAS: CLAROSCURO "NACHO VEGAS"

Claroscuro Nacho Vegas


 


20/05/2011 - Lorena J. Barral (Pontevedra)

Cuando Nacho Vegas habla de música, lo hace con la misma pasión con la que compone esas desgarradoras letras que llegan a hacer sangre. Aunque se confiese inseguro, el cantautor asturiano cumple la función de un guerrero con una misión que defender y con púa en lugar de espada. Su lugar ya se lo ha ganado y no tiene intención de morir artísticamente si no es solo para renacer. Esta vez, hará ganar puntos de vitalidad a los que acudan mañana a la sala Karma para conocer los temas de su quinto trabajo, 'La zona sucia', aunque para él no sea un buen momento tras la pérdida de un amigo, Pedro San Martín (bajista de la banda La Buena Vida) en un accidente de tráfico.

¿Cómo está el ánimo?

Mal. No me apetece hacer nada. Cuando llega una noticia así, te quedas paralizado. Lo único que me apetece es hablar con amigos que teníamos Pedro y yo en común. Es un momento duro para volver a tocar. Él era la alegría del backstage cuando me acompañaba.

Aun así, hay que sacar fuerzas para enseñar cómo de sucia está esta nueva zona que propone a sus seguidores.

Sí, de hecho el título del disco hace mención al lugar del que proceden las canciones: una zona sucia. Pero lo que tiene que llegar al oyente es la parte más luminosa. Las canciones del nuevo álbum son duras, pero al final tienen que trasladar algo positivo. Eso es lo que intento.

Cuenta historias que hablan, principalmente, de desamor. ¿Las relaciones manchan más que limpian o purifican?

Sinceramente, creo que, de una relación de pareja, uno siempre sale siendo una persona diferente. De alguna manera u otra, todos estamos hechos de manchas y solamente los niños se mantienen limpios. Luego, cuando llegas a la edad adulta, todo se convierte en una acumulación de manchas.




¿La pareja perfecta es entonces una utopía?

El simple hecho de que te enamores es algo muy fuerte y conseguir eso ya es algo perfecto. Lo que ocurre es que, la vida práctica, es la que hace que las cosas a veces no se valoren, ¿no? Lo que tenemos los seres humanos es que a veces no atendemos las cosas importantes: el amor, las relaciones…Cosas que tendrían que estar un poco por delante.

Musicalmente, 'La zona sucia' puede que no resulte un disco tan oscuro como el anterior, 'Manifiesto desastre'.

Sí, es bastante diferente a 'Manifiesto Desastre' en ese sentido, por lo que decía antes. En 'La zona sucia' hay canciones más duras que en el disco anterior, pero precisamente por eso tienen que tender a ser algo más luminoso. En 'Manifiesto Desastre' era todo bastante caótico, bastante desastroso (como el propio título indica) y estos nuevos temas hablan de otra forma, de cómo reconstruir las cosas.

Son diez temas los que componen el nuevo álbum y algunos han quedado en la recámara. ¿Siente que se ha quedado corto?

Cuando entro al estudio siempre lo hago con un número de canciones que al final siempre cambia porque hay que distribuirlas bien en el álbum. Las canciones que quedaron fuera ahora formarán parte de un EP que será publicado en septiembre. Lo que ocurre es que, cuando estás grabando el disco piensas que hay determinadas canciones que tienen que entrar en el álbum y luego, por diferentes razones, cuando las tienes todas juntas… quitas una, pones otra. Por eso en los EPS, que siguen otro tipo de dinámica, de estructura y de secuencia, se adaptan o encajan mejor.

El disco también ha perdido en duración con respecto a los anteriores. Paradójicamente, la canción 'Cosas que no hay que contar', es de las más largas. ¿Es que tiene mucho que esconder?

Hombre, sí, como todo el mundo. (Ríe). Por ejemplo, todas las relaciones que conozco son imperfectas, por naturaleza. Son complejas. El amor es perfecto, pero las relaciones luego no lo son. Todos (más o menos) estamos llenos de secretos. Siempre hay alguna cosa que esconder y vinculante en las relaciones con los demás.

Con este ya son cinco los trabajos publicados en solitario. ¿La veteranía es un grado o ahora es mejor momento para las presentaciones?

Es cierto, es un buen momento para que salgan grupos más jóvenes. Yo hacía años que esperaba que hubiera una renovación de nuestra generación y tardó un poco más de la cuenta en venir. Mantenerse sí, puede que sea difícil. En mi caso noto que, con cada disco que publico, me siento más inseguro. La seguridad se piensa que se alcanza con el paso del tiempo y en la música creo que una persona tiene que intentar hacer cada cosa como si fuera la primera. Por eso está bien que se presente gente en este ámbito, siempre tienen algo nuevo que decir.




Hay quien piensa que las nuevas bandas son iguales, que no arriesgan...

Tal vez lo que falta es un poco de compromiso. Las canciones necesitarían un poco más de rabia. Estamos viviendo un momento complicado. Están sucediendo un montón de cosas, la gente está saliendo a la calle para mostrar su indignación y me gustaría que los grupos fuesen también un reflejo de esto que está ocurriendo.

En su disco anterior dice que hay que aprender a morir y a matar. ¿Esto es aplicable al ámbito de la música?

Más que a morir, creo que hay que aprender a renacer. La música es un aprendizaje constante y, cuando haces canciones, es como si volvieras a un estado primigenio, tienes que poseer cierta pureza. Tienes que buscar o procurar un sonido auténtico a pesar de que se te endurece un poco la mirada. Hay que aprender a morir pero para algo, hay que morir solamente para renacer.

Como renace Leonard Cohen cada vez que se sube a un escenario con 76 años. ¿Se ve a su edad sobre las tablas?

Hombre... ojalá. Me parece que, incluso aunque llegara a esa edad; que lo veo poco probable, llegar como Leonard Cohen sería… ¡buf! En el concierto que dio en León hace unos años, cantó tres horas pero yo estaría escuchándolo tres más. Y eso que, en el concierto, algunas cosas de la banda me dejaron algo frío, pero da igual. Las canciones son tan buenas y era algo tan especial...

Usted no busca la comercialidad. ¿Cuál es su objetivo particular para seguir haciendo música?

El motivo más poderoso es el desorden. Percibes que las cosas están un poco desordenadas a tu alrededor, que no siempre es todo armónico, sino más bien todo lo contrario. Hay más desorden que armonía. Es una zona más sucia que limpia y eso es lo que al final te provoca la urgencia de querer escribir canciones. Que las canciones se vendan o no… eso no sería una motivación, en todo caso sería una finalidad, pero no pienso en ella. Y la motivación tiene que darse por sí misma, no hay que buscarla. La música la comparo con el amor: uno cuando se enamora siente una razón poderosa que le lleva a vivir ese amor, pero no lo busca, aparece.

¿Qué le apetece hacer ahora? ¿Desligarse de sus guitarras y experimentar un poco?

Sí que me gustaría y es en lo que me voy a centrar este verano. Porque yo, mira, cuando grabé el primer disco tenía una grabadora analógica de cinta y de cuatro pistas que era en la que maquetaba mis canciones y a través de la que enseñaba la música a la gente del grupo. Pero desde entonces no volví a maquetar, nunca grabé en ordenador, soy un poco torpe para esas cosas. Pero ahora me gustaría volver a maquetar, a hacer cosas en casa, a poder experimentar y jugar con otros instrumentos y arreglos.

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